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Conociendo culturas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Los papalagi y sus muchas cosas:

    Tuiavii de Tiavea fue un jefe polinesio que viajó a Europa en el siglo XX. Escribió discursos dirigidos a su pueblo, en los que podemos apreciar cómo ve a la sociedad occidental una persona de otra cultura. Él munca entendió algunas de nuestras costumbres, como por ejemplo, por qué con la cantidad de cosas que tenían los papalagi (hombres blancos) siempre querían más.
    Los papalagi persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir. Cuando una cosa sería suficiente, hacen dos. Si entras en una cabaña europea para cocinar, ves tantos recipientes para la comida y herramientas que es imposible usarlos todos a la vez. En cada choza de piedra hay tantos objetos que los que viven en ella gastan mucho tiempo solo para ponerlos en su sitio y limpiarles la arena.
    Tal vez por eso nunca he sido capaz de encontrar una choza en Europa donde pudiera descansar del modo apropiaro en mi estera, sin nada que me estorbara cuando quería estirarme. Todas aquellas cosas lanzan destellos de luz o gritan chillonamente, de tal modo que no podían cerrar mis ojos en paz.  
    Los papalagi son pobres a causa de sus muchas cosas porque nunca encuentran un momento para jugar en la plaza dle pueblo, para componer canciones felices o danzar a la luz de una fiesta. Además, aunque las ocsas son numerosas y resplandecientes, no son verdaderamente útiles: nunca hacen el cuerpo de un papalagi más bello o su mente más aguda.

La agricultura de rozas:

     La agricultura más frecuente en el mundo tropical es una agricultura extensiva en la que el fuego juega un papel decisivo. Tanto entre los indios del Amazonas como entre los campesinos de África encontramos este tipo de agricultura que se llama "de rozas o itinerante". El procedimiento consiste en abrir un claro en el bosque, en una zona que haya estado sin cultivar durando 20 ó 25 años, prender fuego a continuación y, una vez limpio el terreno gracias al incendio, y fertilizado el suelo por las cenizas, proceder a sembrar. la operación lleva varios mese. Al cabo de dos o tres años la tierra estará exhausta y la parcela es encontes abandonada y vuelta a dejar en barbecho. Lo único que permite este tipo de cultivo es la subsistencia de un pequeño grupo de personas, ya que puede producir alimentos para sólo 15 personas por kilómetro cuadrado cultivado. El hambre solo puede ser evitada con mayor superficie de cultivo o con la dispersión del grupo, que va fundando nuevos poblados junto a los nuevos campos.

Culpables e inocentes en los pueblos primitivos:

     Entre algunos pueblos primitivos, para esclarecer la culpabilidad de un individuo suele recurrirse a un juramento o a una prueba ante la comunidad. Entre los indios de las praderas, después de haber jurado ante el Sol, se esperaba a un accidente o alguna enferdad en los días siguientes, lo que se interpretaba como señal de perjurio. Entre los chuckchis de Siberia la culpabilidad o inocencia de uno de sus miembros se decidía mediante la lucha cuerpo a cuerpo entre acusador y acusado. La razón le era concedida, como no, al vencedor. En otros pueblos, el agresor era sometido a prueba por el grupo que se consideraba ofendido. Así, en algunos grupos indígenas de Australia el presunto culpable de un delito de homicidio era perseguido a la carrera por los miembros del clan ofendido arrojando flechas sobre él; si resultaba herido se interpretaba como signo de su culpabilidad.

La hospitalidad sexual:

    En líneas generales, puede decirse que la hospitalidad sexual es muy frecuente entre los pueblos primitivos. Así, entre los esquimales y los hotentotes de Sudáfrica se practica corrientemente el intercambio de esposas, considerándolo un signo de amistad. La explicación parece radicar en la vida nómada que obliga a los hombres a estar ausentes de sus hogares durante largos períodos de tiempo, por lo que la hospitalidad sexual se condibe como medio socialmente aceptado para mitigar las tensiones sexuales de los varones y disminuir la agresividad que pudiera generarse de su prolongada abstinencia. En Australia, entre los dieris del lago Egre, una mujer casada puede ser amante de diferentes hombres, solteros o casados.

Un rito de pasaje: la pubertad entre los tlingit:

    Entre los tlingit (pueblo maericano que habita en las costas e islas desde el río Copper hasta el canal Portland) se ejerce una gran vigilancia sobre la llegada de la primera mensturación. A partir de la primera regla, sobre los doce años, la tradición exige que la muchacha permanezca encerrada durante ocho días en una choza oscura. La reclusión es vigilada por la hermana de su padre, por su propia madre y por la abuela materna. Durante los ocho días la muchacha debe permanecer inmóvil, apenas beb agua, y se somete a un rígido ayuno. En el curso de su aislamiento realiza algunos ejercicios mágicos: se frota la cara con una piedra dura para que aquélla se vuelva rígida y le sea difícil ver cosas malas, la lengua para evitar el chismorreo en el futuro, y otra serie de ritos. Cuando acaba el encierro, se queman sus ropas y utensilios, se la viste con nuevas y finas ropas y su familia ofrece una fiesta pública donde se consumen bienes y alimentos reservados expresamente para esta ocasión.

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