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Conociendo culturas 2. (INUITS: Los habitantes del Polo Norte)

Conocidos por los occidentales como "esquimales" (palabra que quiere decir en su lengua "los que comen carne cruda") los inuits son un pueblo que ha adaptado su vida de forma asombrosa a uno de los medios naturales más hostiles del planeta, los hielos árticos. Han sobrevivido durante milenios a un frío extremo pero la influencia de la civilización occidental ha puesto en peligro en las últimas décadas su identidad y su forma de vida tradicional.
En los confines del Círculo polar ártico los inviernos duran casi diez meses, dos de ellos de noche perpetua, y las temperaturas pueden descender hasta más de 40 grados bajo cero. Pocas personas resistirían la vida en este medio, sin embargo, los inuits se desenvuelven allí con toda facilidad.
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No se conoce con exactitud el origen de este pueblo acostumbrado a las adversidades, pero la mayoría de las hipótesis aseguran que proceden del norte de Asia y que llegaron a su actual emplazamiento en América del Norte y Groenlandia a través del estrecho de Bering, hace unos 7000 años. En la actualidad son unos 100000 y ocupan un territorio de 13 millones de kilómetros cuadrados (26 veces la extensión de España) repartido entre cuatro países (EE.UU., Canadá, Rusia y Groenlandia).
El mar, su fuente de vida.
El respeto a su entorno y la solidaridad entre ellos son dos de sus principios fundamentales.
"Adquirimos nuestra identidad del vínculo que nos une con la tierra, con el mar y con sus recursos. Es una relación espiritual y eterna".
El clima ártico hace imposible cualquier tipo de agricultura y el medio casi no ofrece plantas comestibles. Por ello, los inuits dependen del mar. De él no sólo obtienen alimentos, los animales marinos les proporcionan también pieles para sus vestidos, cuerdas, hilo para coser, aceite para sus lámparas y huesos y marfil para fabricar sus utensilios.
Los inuits viven en pequeños núcleos de 30 ó 40 individuos. Todos pueden pescar y cazar donde quieran, la tierra no es propiedad de nadie. La caza obtenida por un inuit es repartida entre todo el grupo.
La familia es el centro básico de sus comunidades. Todos los inuits se consideran iguales, no conocen ninguna diferencia de clase ni ninguna organización social fija fuera de la familia. En otras épocas tanto los hombres como las mujeres practicaban la poligamia pero hoy esta costumbre no se mantiene. En la actualidad el matrimonio sólo está prohibido para las personas de parentesco cercano o para los que llevan el mismo nombre (los inuits no hacen distinciones entre nombres masculinos y femeninos).
El nacimiento de un niño es siempre un gran acontecimiento. Lo primero es darle el nombre de un antepasado difunto, del que heredará sus cualidades. Antes de su escolarización en tiempo recientes, los niños inuits crecían en libertad y sin castigos, ya que no convenía estar a mal con el difunto que le había dado su nombre.
Un pueblo amenazado.
Los occidentales comenzaron a llegar a los confines del Ártico en el siglo XIX para cazar ballenas. Los inuits comercializaron con ellos y asimilaron elementos de fuego, a la vez que abandonaban la fabricación de las suyas tradicionales.
Los "hombres blancos" les compraban pieles de animales pero les pagaban muy poco por ellas, así que los inuits se veían obligados a incrementar el número de capturas. Tanto aumentó la caza que los animales disminuyeron mucho en poco tiempo y ya no había suficientes par ala alimentación, con lo que los inuits dependían cada vez más del comercio con los recién llegados.
Más tarde se obligó a los inuits a llevar a sus hijos a las escuelas, que sólo existían en grandes poblaciones. Como no querían separarse de sus pequeños un gran número de inuits acabó trasladándose a las ciudades, rompiendo con su modo de vida tradicional. Allí se emplearon como transportistas, como peones de la construcción o en la minería a cambio de un salario muy bajo.
En muy poco tiempo pasaron de ser un pueblo independiente, libre y autosuficiente a convertirse en los miembros más pobres de la sociedad a la que se han incorporado.
Hoy, agrupados en la Conferencia circumpolar inuit, luchan por la protección medioambiental de sus tierras, la preservación de su cultura tradicional y por una economía de desarrollo sostenido que garantice su futuro.
Fuente: Jatun Sunqu (Corazón Grande) revista de Unicef.
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